viernes, septiembre 28, 2007

Asedio

Efectivamente, señoras y señores, yo fui parte de esta historia. Fui de aquellos que, con la mirada, creía expresar toda mi devoción.
Eran mis 17, 18 años. Ella tendría un año más. Compartíamos campus, eso era lo único que al principio teníamos en común, después coincidimos en lo patético que convertí la situación.
Un buen día, un amigo me habló de una niña, alguien que él sabía que me iba a encantar. La miramos de lejos, yo me decía "mmm, se ve interesante", quisiera conocerla... Nos topamos unas cuantas veces, el verla de cerca me provocó algo excepcional; tanto que las relaciones pseudoamorosas que tenía comenzaron a perder importancia.
Ella bajaba el corredor que conducía hacia las mesas donde usualmente se encontraba con sus amigos y su hermana. Yo simplemente miraba todo su recorrido, sus gestos, conocía su rutina.
Pasó el tiempo y no tardé en contarle a todos mis amigos sobre mi fascinación por ella. Tenía tanta luz en sus ojos... estilo en su forma de ser, una sonrisa que, sinceramente, hacía que se me olvidara todo (¡Y que finalmente, no iba dedicada a mi!).
Justifico un poco mi conducta: Era cierto que yo intentaba verla, pero mis amigos, ¡Qué amigos!, fomentaban cada segundo del asedio. Llegó un momento en que ellos me decían el lugar y la hora de encontrarla, preguntaban todos los días por ella, literalmente me empujaban para acercarme un poco más.
Fue entonces cuando decidí hablarle.
Nunca supe si fue pretexto o realidad, pero debía hacer un proyecto de "ella". Yo estaba de oyente en el taller de art in situ (gracias a mi amigo). No recuerdo exactamente lo que quería expresar, pero moría por tener un vínculo, más onírico que humano, con ella.
Procedí al ataque: Mientras ella pasaba caminando rápidamente, yo me paré en frente y la abordé. Sentí cómo la sangre recorría todo mi cuerpo. Le platiqué sobre "el proyecto", sacarle unas fotos, sin dar más detalles. Todo se me olvidó. Fue divertidísimo ver el ridículo que podía pasar. Ella, después de ofrecerme una mirada de extrañeza, aceptó. Quedamos en hacerlo al siguente día.
Se sentó sin saber cómo posar. Era lo que menos me importaba, de todas formas iban a salir bien. Comencé a girar alrededor de ella, tomé unas cuantas fotos y le prometí que le regalaría una y así fue.
Hubieron varias demostraciones de mi devoción -asedio-, letreros de hojas secas, papeles de colores, que mejor no detallo. Finalmente, la hice llorar. ¿De desesperación? ¿De tristeza? Para "ser breve", me excedí demasiado. Cuando hice el intento de entregarle todas sus fotos y mandar todo al demonio, recibí una negativa, su indiferencia. Y bien merecido, una cachetada hubiera sido aún más justo.
Nunca encontré la forma de pedirle una disculpa, pensé que lo mejor para ella era no volver a mencionarla, ni con una mirada.
Pero si estás por ahí, te pido mis más sinceras disculpas.

Just 19 and sucker's dream I guess I thought you had the flavour
Just 19 and dream obscene with six months off for bad behaviour

Remember me...

martes, septiembre 11, 2007

Popurri de sentimientos

Esto es algo de mis raíces, algo que hace mi sangre hervir cada vez que lo oigo, disfrutenlo...


Quisiera borrar mi pasado
y recoger las caricias de ayer
quisera tener mi vida en blanco
para empezar de nuevo junto a ti
pero debo aceptar que es muy tarde
y lo nuestro no puede continuar
no se si soy valiente o soy cobarde
quererte tanto y tenerte que olvidar

Si yo renuncio a ti es porque te quiero
pero tengo que respetar lo ya vivido

Nada soy sin tu cariño nada soy
si no te tengo nada soy
me esneñaste a quererte con delirio
hoy mi vida es un martirio si no estas junto a mi


Te fuiste sin motivo de mi lado
lloró mi corazón sacrificado
del ser que a ti quizo con pasión y que te dio su amor
no tiene la dulzura de tus besos tampoco la ternura de tu amor
ahora nada soy sin tu cariño nada nada soy

Y si algun dia te acuerdas de mi
recuerda que yo te quise tanto
y tu sin piedad te fuiste de mi
sabiendo que te amaba
me pagaste mal

Te estoy buscando
porque mis labios extrañan tus besos de fuego
te estoy llamando
y en mis palabras tan tristes
mi voz es un ruego
te necesito
porque mis días sin ti no tienen sentido y van
van mis pasos perdidos buscando el camino de tu comprensión

Pero regresa,
para llenar el vacio que dejaste al irte
regresa, regresa aunque sea para despedirte
no dejes que muera sin decirte adiós



jueves, septiembre 06, 2007

Deja su legado... en memoria: Luciano Pavarotti

Persistence of vision (≠ memory) -Blue-

Siempre aprendiendo algo nuevo

Hoy haré uso de la introspección que permite un blog (qué loco, no? cualquier desconocido puede leerte, y tú llegas a conclusiones realmente profundas al publicar tus pensamientos), ya que ésta ha sido una de las épocas más oscuras de mucho tiempo y me interesa entender ¿Qué fue lo que pasó?, ¿por qué volver a la tristeza?
En fin, no me refiero a hechos, son claros: enfermedad, demasiadas responsabilidades, mentiras... desastre
El punto es, alguien con tendencias tan tristonas logró cambiar, "obtener" una esencia de aquellas personas que se dicen felices o al menos normales... pero es curioso lo tentador que resulta volver a caer en el abismo. He probado las mieles de ambos mundos, euforia, amistad, tranquilidad; traición (en muchas modalidades T_T), desesperación, indiferencia.
Un día te levantas y te dicen que puede ser corta tu estancia en este mundo. Pocos días después, te levantas ya con menos ganas y ves la cantidad de responsabilidades rezagadas que dejó esa etapa anterior. Con menos fuerzas, las cumples... y con muchas menos fuerzas te das cuenta de que te han mentido durante bastante tiempo (varios "te lo dije's rondan tu cabeza, no tienes ni el menor interés de correr y llorar con alguien, no quieres venganza, sólo evadirte, volverte tan trivial como sea posible).
Opción 1: Refunfuñar hasta que esto se pase, o se acabe la oportunidad de hacer algo que cambie el f*cking ciclo.
Opción 2: Dejemos que pase, disfrutémoslo! Al fin.. nadie muere de estudiar todo el día, de amor o de... en fin.. tal vez sí jaja!

viernes, julio 20, 2007

Balada del mal genio

Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mí vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de jabón perfumado
y aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte
que en esos pocos días no me tomes en cuenta.
Mario Benedetti

viernes, julio 06, 2007

Una tristeza fiel

Una tristeza fiel cubre mi vida:
pálido cielo sobre la tierra negra.
De esa tristeza suave, vive mi alma,
¿Qué sería de mí sin mi tristeza?

¿Qué sería de mí sin esta clara,
sin esta pálida melancolía,
que me llena de sueños y me libra
de la vulgaridad de la alegría?

Entre la angustia y el hastío largos
como un camino, mi tristeza empieza;
crusa mi vida y se prolonga al cielo
¿qué sería de mí sin mi tristeza?

Yo la quiero, y mi amor la inunda entera,
y su pequeño amargor endulzara.
De frente al sol, mi espíritu apura
como una clara copa de agua clara.

En mi silencio y en mis soledades,
mi tristeza es amable compañera.
Llena de suavidad las horas torvas
y hace dulces las horas de la espera.

Me embriaga de emociones y de cantos,
esta tristeza noblemente triste;
con tu amor, mujer, y como todas
las trémulas palabras que me diste.

Yo la busco en mis albas y en mis tardes,
y en el cansancio de mis noches negras:
y siento pena, cuando no estoy triste,
de que no esté conmigo mi tristeza.

Porque ella es mi descanso entre una
angustia
y una mala alegría que me pesa.
Es ella mi descanso, eternamente.
¿Qué sería de mí, sin mi tristeza?

Romeo Murga